LA DIFERENCIA ESTÁ EN EL CONJUNTO
Un fade trabaja el lateral y la zona posterior como una transición más amplia. El resultado suele ofrecer mayor contraste y una lectura más definida alrededor de toda la cabeza.
El taper concentra la limpieza principalmente en puntos concretos, como patillas y nuca, conservando más cuerpo en el resto. Por eso puede sentirse más natural, discreto o clásico sin perder un acabado cuidado.
¿CUÁL ENCAJA MEJOR?
El fade puede funcionar cuando quieres que el degradado sea protagonista. El taper resulta interesante si deseas mantener volumen lateral, una transición más suave o un crecimiento menos evidente entre visitas.
EL ACABADO TAMBIÉN CUENTA
La línea de las patillas, la nuca y la manera en que el corte conecta con la parte superior cambian la percepción final. Son pequeños detalles visuales que deben dialogar entre sí.
Si dudas entre ambos, enséñanos qué te gusta y qué no quieres perder. Esa conversación suele aclarar la decisión más rápido que cualquier etiqueta.

